La inauguración de obras en la Plaza 8 de Diciembre dejó una postal que genera indignación. Funcionarios municipales y legisladores utilizaron una prenda sagrada de la identidad salteña con un fin meramente utilitario. Una preocupante reincidencia de las áreas de Ceremonial que priorizan la puesta en escena política por encima de las leyes y los símbolos patrios.
La reciente inauguración de las obras de puesta en valor en el sector de juegos de la histórica Plaza 8 de Diciembre de La Silleta, realizada en el marco de sus 137 años, dejó al descubierto una imagen que genera un profundo rechazo.
En la fotografía oficial se puede observar al intendente de Campo Quijano, Ing. Lino Yonar, acompañado por el delegado municipal de la localidad, los concejales oficialistas Museda Martínez y Copa, el secretario de Gobierno y la diputada provincial por el departamento de Rosario de Lerma. Todos aparecen sosteniendo y retirando un poncho salteño que fue utilizado para un fin completamente impropio: servir de tela para tapar una placa recordatoria antes de su descubrimiento.
Este hecho no es un detalle menor ni una simple anécdota. Enciende las alarmas sobre una tendencia que se viene reiterando de manera sistemática: el área de Ceremonial y Protocolo municipal, una vez más, demuestra un alarmante desconocimiento o menosprecio hacia los símbolos patrios y culturales de nuestra tierra. No es la primera vez que la solemnidad cede terreno ante la improvisación del marketing político, transformando prendas de honor en accesorios de descarte para la foto institucional.
La devaluación de un símbolo sagrado
El poncho salteño no es una lona de inauguración, ni un lienzo de embalaje, ni un mantel de ocasión. Su fisonomía encierra una carga histórica y un sentimiento sagrado para el pueblo: su color rojo representa la sangre derramada por los gauchos en la guerra de la Independencia, mientras que sus franjas y flecos negros simbolizan el luto eterno por el asesinato de nuestro héroe nacional, el General Martín Miguel de Güemes.
Utilizar una prenda que encarna el luto de un pueblo y la memoria de sus caídos para ser «tironeada» y manipulada como una simple tela protectora constituye un agravio cultural. La función del poncho es ser portado con orgullo y dignidad por las personas, nunca la de ocultar cemento o bronce para luego ser removido en un acto de espectacularidad política.
La fundamentación legal que las autoridades ignoraron
El uso incorrecto observado en La Silleta viola principios normativos y tradicionales indiscutibles:
- La Ley Provincial Nº 6.946 (Bandera de Salta): Esta legislación establece formalmente que el campo de la bandera de la provincia de Salta está constituido por el diseño del poncho salteño. Por estricta extensión jurídica, al poncho le corresponden idénticas normas de protección, respeto y solemnidad que a los símbolos patrios nacionales y provinciales. El protocolo prohíbe taxativamente usar símbolos oficiales como cobertores, envoltorios o elementos ornamentales de descarte.
- Pautas de la Agrupación Tradicionalista de Gauchos de Güemes: Las instituciones tradicionalistas de la provincia determinan bajo estrictas pautas de etiqueta gaucha que el poncho es una prenda de vestir civil y militar de honor. Su utilización en tareas accesorias o utilitarias (como tapar objetos inanimados) quebranta el decoro institucional.
- Las Reglas del Ceremonial de Estado: El manual de protocolo oficial estipula con claridad que para el descubrimiento de placas, bustos o monumentos se deben emplear elementos neutros, tales como cintas celestes y blancas o telas lisas de raso común. Los símbolos de identidad local jamás deben prestarse al ejercicio operativo de tapar y destapar infraestructura.
Un llamado a la idoneidad institucional
Las autoridades públicas son las primeras obligadas a conocer, respetar y hacer respetar las normas vigentes. La verdadera identidad se defiende respetando las leyes que la protegen y no desnaturalizando los símbolos para adaptarlos a las necesidades de una puesta en escena de redes sociales.
Ceremonial y Protocolo debe abandonar la improvisación y empezar a actuar con la idoneidad que los cargos exigen. Los símbolos culturales de Salta pertenecen a la historia de su pueblo, no al cotillón de las inauguraciones de turno.
Hay imágenes que parecen solamente una fotografía de un acto oficial. Pero algunas imágenes dicen mucho más.