• 5 octubre, 2026 09:51

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El Niño ya está activo y el Valle de Lerma entra en una etapa clave de prevención

Oct 4, 2026

El Servicio Meteorológico Nacional advierte que el fenómeno continuará durante la primavera de 2026 con intensidad fuerte o muy fuerte. En Salta, la Provincia ya coordina acciones preventivas con municipios del Valle de Lerma. Campo Quijano, La Silleta y la Quebrada del Toro aparecen entre las zonas donde la prevención debe anticiparse a las lluvias intensas.

El fenómeno de El Niño dejó de ser una posibilidad futura para convertirse en una realidad climática que ya obliga a reforzar la prevención en Salta y, particularmente, en el Valle de Lerma.

El Servicio Meteorológico Nacional informó que las condiciones actuales corresponden a una fase El Niño y que para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026 existe una probabilidad prácticamente total de continuidad del fenómeno, con una intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte.

El dato marca un cambio importante respecto de meses anteriores, cuando todavía se hablaba de probabilidades de desarrollo. Ahora el escenario es concreto: El Niño está instalado y las autoridades nacionales y provinciales ya trabajan sobre sus posibles consecuencias.

Salta comenzó a reforzar la prevención

En la provincia, el Comité de Emergencia Climática avanzó con reuniones específicas junto a municipios del Valle de Lerma para analizar escenarios de riesgo y coordinar protocolos de respuesta.

Entre las amenazas señaladas aparecen las crecidas repentinas de quebradas y arroyos, deslizamientos, cortes de caminos y complicaciones sobre rutas cuando se producen lluvias intensas en cortos períodos de tiempo.

Ese punto resulta especialmente importante para localidades como Campo Quijano, La Silleta y la Quebrada del Toro, donde la geografía combina pendientes, cauces naturales, caminos de montaña y sectores urbanos con problemas de drenaje.

El riesgo no depende solamente de cuánto llueva

Uno de los errores más frecuentes es asociar El Niño únicamente con grandes cantidades de agua acumulada.

En zonas como el Valle de Lerma, una tormenta intensa y localizada puede ser suficiente para provocar problemas.

Cuando el agua desciende rápidamente desde sectores altos, puede generar crecidas súbitas, saturación de desagües, anegamientos, derrumbes o aislamiento de caminos.

Por eso, la prevención no debe comenzar cuando llega una alerta meteorológica de último momento.

Para entonces, ya es tarde para limpiar cauces, reparar alcantarillas, revisar puentes, preparar maquinaria o definir rutas alternativas.

Campo Quijano presenta una vulnerabilidad particular

Campo Quijano reúne distintos escenarios de riesgo dentro de un mismo municipio.

En la zona urbana, el problema puede concentrarse en desagües, canales, calles y sectores bajos.

En La Silleta, el crecimiento urbano, los arroyos y los escurrimientos naturales requieren controles permanentes.

En la Quebrada del Toro, en cambio, el riesgo está ligado a pendientes pronunciadas, cursos de agua, deslizamientos y posibles interrupciones de caminos.

Por esa razón, cualquier plan de contingencia debería diferenciar claramente estas zonas y no aplicar una única respuesta para todo el municipio.

La Provincia exige organización municipal

El Comité de Emergencia Climática provincial remarcó que cada municipio debe mantener organizado su propio esquema de emergencia, con responsables definidos y mecanismos claros de comunicación.

La coordinación con la Provincia depende, justamente, de que cada gobierno local tenga capacidad operativa propia.

Eso abre una pregunta concreta para Campo Quijano:

¿Está funcionando realmente el comité local de emergencia?

No alcanza con que exista formalmente.

También debería saberse:

quiénes lo integran,
qué áreas participan,
cuándo se reunió por última vez,
qué mapas de riesgo utiliza,
qué maquinaria está disponible,
qué sectores fueron relevados,
qué protocolos existen para evacuación,
y cómo se comunicarán las autoridades si se interrumpen servicios básicos.

Nación ya realiza seguimiento semanal

El Gobierno nacional también comenzó a reforzar el monitoreo.

Distintos organismos elaboran boletines hidrometeorológicos semanales sobre El Niño, con participación del Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua, la Agencia Federal de Emergencias, ORSEP, CONAE y organismos hídricos.

Esto demuestra que el fenómeno ya no se analiza solamente como una proyección climática de largo plazo, sino como un escenario que requiere seguimiento operativo.

¿Estamos ante un “Súper Niño”?

La expresión “Súper Niño” se utiliza para describir episodios especialmente intensos, pero técnicamente no constituye una categoría independiente dentro de la clasificación oficial del ENOS.

Por eso, la forma más precisa de comunicar la situación es hablar de un El Niño fuerte o muy fuerte.

La diferencia no es menor.

Hablar de un fenómeno fuerte no significa afirmar que necesariamente habrá una catástrofe.

Significa que aumentan las probabilidades de eventos meteorológicos importantes y que los gobiernos deben prepararse antes de que ocurran.

La prevención debe empezar ahora

El Valle de Lerma todavía tiene tiempo para reducir riesgos.

Pero ese margen se acorta a medida que avanza la temporada de lluvias.

Las tareas preventivas deberían concentrarse en limpieza de cauces y canales, revisión de alcantarillas, identificación de puntos críticos, mantenimiento de caminos, disponibilidad de maquinaria y elaboración de protocolos de evacuación y comunicación.

En el caso de Campo Quijano, también resulta fundamental que esas medidas alcancen a La Silleta, la Quebrada del Toro y los parajes más alejados.

Porque frente a fenómenos climáticos intensos, la prevención no puede improvisarse.

El Niño ya está activo.

La pregunta ahora es otra:

¿Está Campo Quijano preparado para lo que viene?

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