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El Niño 2026 se fortalece y podría alcanzar una intensidad extrema: qué puede pasar en Salta y el Valle de Lerma

El fenómeno climático ya está activo en el Pacífico y los modelos internacionales muestran un rápido fortalecimiento.

Algunos escenarios proyectan un evento de intensidad “muy fuerte” hacia fines de 2026. Sin embargo, en Salta y particularmente en el Valle de Lerma, sus efectos podrían ser muy diferentes a los esperados para el Litoral argentino.

Ya no es correcto hablar solamente de que “se viene El Niño”. El Niño ya llegó.

El Servicio Meteorológico Nacional informó en su actualización de julio que las condiciones del sistema océano-atmósfera son consistentes con una fase cálida de El Niño y estimó una probabilidad cercana al 100% de que esas condiciones continúen durante julio, agosto y septiembre de 2026.

La NOAA, a través de su Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, también mantiene oficialmente una Advertencia de El Niño. En su informe del 9 de julio señaló que el fenómeno se estaba fortaleciendo y proyectó un 97% de probabilidad de persistencia hasta comienzos de la primavera de 2027 en el hemisferio norte, equivalente aproximadamente al inicio del otoño argentino.

 

¿Realmente puede convertirse en un “Súper Niño”?

Aquí aparece el dato más importante de las últimas semanas.

El International Research Institute for Climate and Society —IRI, de la Universidad de Columbia— informó el 20 de julio que la anomalía semanal de temperatura en la denominada región Niño 3.4 había alcanzado +2,1 °C hacia mediados de julio. El organismo señaló que el fenómeno estaba evolucionando rápidamente hacia un El Niño muy fuerte.

Y las proyecciones son todavía más llamativas: de los 26 modelos climáticos analizados por el IRI, 23 proyectan que durante octubre-noviembre-diciembre de 2026 El Niño alcanzaría la categoría de “muy fuerte”, con valores iguales o superiores a +2 °C.

Ese es, precisamente, el tipo de escenario que suele ser denominado periodísticamente “Súper Niño” o “Niño Godzilla”.

Pero existe una aclaración fundamental: “Súper Niño” no es una categoría científica oficial. Los organismos especializados clasifican estos acontecimientos como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.

Además, que una medición semanal supere los +2 °C no significa por sí sola que ya pueda declararse oficialmente un evento muy fuerte: la intensidad se evalúa sobre períodos más prolongados y teniendo en cuenta la interacción entre el océano y la atmósfera.

Por eso, la formulación más rigurosa hoy sería: El Niño 2026 está fortaleciéndose rápidamente y existen fuertes señales de que podría convertirse en un evento muy intenso hacia fines de año.

 

Atención: Salta no se comporta como el Litoral

Este punto resulta particularmente importante para evitar interpretaciones equivocadas.

Cuando se habla de El Niño en Argentina inmediatamente se lo relaciona con más lluvias, crecidas e inundaciones. Eso tiene una asociación mucho más marcada con el Litoral, Mesopotamia y parte de la región central del país.

 

En Salta la respuesta puede ser diferente.

El meteorólogo salteño Edgardo Escobar explicó que en el Valle de Lerma, históricamente, los años bajo influencia de El Niño tienden a presentar temperaturas más elevadas y precipitaciones inferiores a los valores normales.

Como ejemplo, recordó que durante 1997 —uno de los episodios de El Niño más fuertes registrados— la precipitación anual en la zona habría alcanzado apenas 473 milímetros, frente a un promedio cercano a los 760 milímetros.

Esto significa que un El Niño fuerte no necesariamente implica un verano extraordinariamente lluvioso para Campo Quijano, Rosario de Lerma, Cerrillos o el resto del Valle de Lerma.

El último pronóstico trimestral disponible del SMN también apunta, por ahora, a un NOA con temperaturas relativamente elevadas. Para julio-agosto-septiembre, el organismo proyectó temperaturas superiores a las normales en buena parte del noroeste argentino y mantuvo gran parte de la región bajo su régimen habitual de estación seca.

 

¿Entonces habrá sequía o tormentas?

Las dos cosas no son necesariamente incompatibles.

Un trimestre puede terminar con lluvias totales inferiores al promedio y, sin embargo, registrar episodios puntuales de tormentas intensas. Por eso sería un error interpretar un posible déficit de precipitaciones como ausencia de riesgo meteorológico.

Del mismo modo, la propia NOAA advierte que un El Niño más fuerte no garantiza automáticamente impactos locales más fuertes. La intensidad del fenómeno aumenta la señal climática, pero las consecuencias concretas dependen de numerosos factores atmosféricos regionales.

Para Salta habrá que prestar especial atención a lo que ocurra cuando comience plenamente la temporada de lluvias, entre la primavera y el verano.

 

¿Qué significa para Campo Quijano y el Valle de Lerma?

Si las tendencias actuales se mantienen, existen varios aspectos que deberían empezar a seguirse desde ahora: temperaturas superiores a las habituales, disponibilidad de agua, posibles períodos prolongados sin precipitaciones y, al mismo tiempo, la posibilidad de tormentas estivales concentradas en períodos cortos.

En una zona atravesada por ríos, canales, quebradas y cursos de agua temporarios, la prevención no debería comenzar cuando aparece una alerta meteorológica.

El estado de desagües, canales y alcantarillas; la limpieza de cauces; los sistemas de alerta; la disponibilidad de agua potable y los planes de contingencia frente a tormentas o períodos secos deberían formar parte de la planificación previa al verano.

 

La conclusión

Sí, hay fundamento científico detrás de las noticias que hablan de un posible “Súper Niño” 2026-2027. Pero todavía no corresponde afirmar que un “Súper Niño” está oficialmente confirmado.

Lo que sí está confirmado es bastante significativo: El Niño ya está presente, se está fortaleciendo rápidamente y los principales modelos internacionales proyectan que podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. El IRI registra además un consenso extraordinariamente alto entre los modelos para ese escenario.

Para Salta, sin embargo, el mensaje debe ser diferente al de otras provincias: El Niño no significa automáticamente más lluvias. En el Valle de Lerma los antecedentes incluso muestran una relación con menor precipitación y mayor temperatura.

La próxima información será decisiva. El SMN deberá ir actualizando durante agosto, septiembre y primavera sus pronósticos trimestrales, mientras que la NOAA publicará una nueva evaluación del fenómeno durante agosto.

El fenómeno merece seguimiento y prevención, pero no alarmismo. La pregunta ya no es si aparecerá El Niño. La pregunta ahora es hasta dónde llegará su intensidad y cómo impactará específicamente en Salta durante la primavera y el verano 2026-2027.

 

 

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