Como sucede cada año, la imagen de San Francisco Solano, santo patrono de la localidad de El Galpón, llegará a Campo Quijano de la mano de la familia Coronel, que mantiene viva esta tradición como cumplimiento de una promesa y en respuesta a la profunda devoción que numerosos fieles profesan al santo en nuestra comunidad.
La imagen partirá desde El Galpón, donde recientemente se realizó la tradicional bajada de San Francisco Solano, ceremonia que marcó el inicio del Mes Patronal. Cientos de fieles y peregrinos participaron del emotivo momento, acercándose al altar para agradecer favores recibidos, renovar promesas y encomendar sus intenciones.
Durante todo el mes, El Galpón vivirá diversas actividades religiosas y culturales organizadas por la Iglesia y el Municipio. El 24 de julio, fecha en la que la Iglesia celebra a San Francisco Solano, se realizará la tradicional procesión por las calles de esa localidad, mientras que el 31 de julio tendrá lugar la subida de la imagen a su altar, poniendo fin a una de las manifestaciones de fe más importantes de la provincia, que convoca a miles de peregrinos de distintos puntos del país.
Mientras tanto, en Campo Quijano, la llegada de la imagen permitirá que los devotos puedan participar de jornadas de oración y encuentro espiritual. Desde su recepción comenzará el rezo de la novena, que reunirá cada día a familias y vecinos.
El momento central será el sábado 12 de julio, cuando se celebre la Solemne Misa, a las 12 horas, presidida por el Padre Sergio Chauque, en el barrio San Jorge. Finalizada la Eucaristía, los fieles acompañarán la tradicional procesión con la imagen por las calles del barrio, en una expresión de fe que cada año convoca a una importante cantidad de personas.
Un misionero de América
San Francisco Solano nació en Montilla, España, en 1549. Ingresó a la Orden Franciscana y dedicó su vida a la evangelización de los pueblos originarios de América. Fue reconocido por su sencillez, su profunda vocación misionera y su capacidad para aprender las lenguas indígenas, lo que le permitió acercarse a las comunidades con respeto y cercanía. La tradición también le atribuye numerosos milagros y curaciones.
La presencia de su imagen en Campo Quijano representa un momento muy esperado por los fieles, quienes año tras año renuevan su fe, elevan sus oraciones y agradecen las gracias recibidas, fortaleciendo una tradición religiosa que ya forma parte de la vida espiritual de muchas familias quijaneñas.