• 28 junio, 2026 21:22

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“Cuando el Estado municipal no previene, la calle educa a los golpes.” – Video

Jun 28, 2026

Fallan los padres, pero también falla el Estado municipal

Hace una semana, Campo Quijano volvió a quedar frente a una realidad que muchos prefieren mirar de costado: dos menores de apenas 14 años protagonizaron un accidente con una camioneta en avenida 9 de Julio, esquina Buenos Aires, alrededor de las 21:30.

Y la primera pregunta es inevitable: ¿qué hacían dos chicos de esa edad expuestos a una situación semejante? Claro que existe responsabilidad de los padres. Nadie puede ni debe esquivar ese punto. La familia es el primer lugar de cuidado, de control, de límites y de responsabilidad. Un menor de 14 años no puede estar librado a su suerte en la vía pública como si nada pasara.

Pero reducir todo a “la culpa es de los padres” sería una salida cómoda, mezquina y peligrosa. Porque cuando una comunidad empieza a ver repetirse estas escenas, cuando los chicos circulan sin control, cuando las calles se transforman en zonas liberadas, cuando no hay prevención, cuando no hay campañas, cuando no hay presencia real del Estado, entonces la responsabilidad deja de ser solamente familiar y pasa a ser también institucional.

Y ahí aparece la gran deuda del Municipio de Campo Quijano.

¿Dónde están las políticas públicas de seguridad vial?
¿Dónde están los controles preventivos?
¿Dónde está la educación vial en las escuelas?
¿Dónde están las campañas para padres, jóvenes y comerciantes?
¿Dónde está la planificación del tránsito en horarios críticos?
¿Dónde están las estadísticas, los informes, los mapas de riesgo, las medidas concretas?

No alcanza con pintar cordones, sacar fotos o aparecer después de los hechos. Gobernar no es reaccionar cuando la tragedia ya ocurrió. Gobernar es anticiparse. Gobernar es prevenir. Gobernar es asumir que cada esquina peligrosa, cada menor sin control, cada moto o vehículo circulando fuera de norma, cada ausencia de inspectores y cada falta de decisión política puede terminar en una desgracia.

Campo Quijano no necesita discursos vacíos. Necesita una política seria de seguridad vial, con controles reales, educación, ordenamiento, presencia municipal y responsabilidad institucional. Porque la vida de nuestros chicos no puede depender de la casualidad ni de la suerte.

Y también hay que decirlo con todas las letras: las autoridades municipales no pueden lavarse las manos. La responsabilidad de los padres existe, sí. Pero el Estado municipal tiene una obligación superior: cuidar, prevenir, ordenar y garantizar condiciones mínimas de seguridad en la vía pública.

Cuando un menor se accidenta, no solamente falla una familia. También falla un sistema. Y cuando ese sistema no tiene políticas públicas, no tiene prevención y no tiene controles, entonces estamos frente a una forma silenciosa de abandono.

Este accidente debe ser un llamado de atención urgente. No para buscar culpables fáciles. No para usar el dolor de nadie. Sino para exigir respuestas.

Campo Quijano necesita un plan integral de seguridad vial. Necesita controles nocturnos. Necesita presencia en las esquinas conflictivas. Necesita campañas permanentes. Necesita trabajar con las escuelas, con los padres, con el Concejo Deliberante, con la Policía, con el área de Tránsito y con toda la comunidad.

Porque después del accidente todos opinan. Después del golpe todos se lamentan. Después de la ambulancia todos prometen.

Pero la verdadera responsabilidad política se mide antes. En la prevención. En la decisión. En el trabajo diario.

Y hoy, lamentablemente, Campo Quijano está demostrando que en materia de seguridad vial, prevención y cuidado de nuestros jóvenes, falta mucho más que cartelería: falta gestión, falta decisión y falta Estado municipal presente.

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