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7 de Junio: Día del Periodista – Una reflexión necesaria

Jun 7, 2026

Ser periodista no es tener un micrófono, una cámara, una página web o miles de seguidores en las redes sociales. Ser periodista implica asumir un compromiso con la verdad, con los hechos y con el derecho de la sociedad a estar informada.

En tiempos donde la información circula a una velocidad sin precedentes, la responsabilidad del periodista es más importante que nunca. Su tarea no consiste en agradar al poder, ni en defender gobiernos, empresas, partidos políticos o intereses económicos. Su función es investigar, contrastar fuentes, preguntar lo que otros no preguntan y publicar aquello que la ciudadanía tiene derecho a conocer.

Por eso, cada Día del Periodista también invita a una reflexión incómoda pero necesaria. Cuando la información se convierte en mercancía, cuando la pauta oficial o privada condiciona los contenidos, cuando se ocultan hechos o se construyen relatos alejados de la realidad, el periodismo pierde su esencia y se transforma en propaganda.

El término «periodista ensobrado» se ha instalado en la discusión pública justamente para describir a quienes, por intereses económicos o políticos, abandonan la independencia profesional. Más allá de las posiciones ideológicas de cada uno, el problema no es pensar distinto. El problema aparece cuando la información deja de responder a los hechos y comienza a responder a quien paga, financia o condiciona el mensaje.

La objetividad absoluta probablemente no exista, porque todo periodista es una persona con ideas, experiencias y convicciones. Sin embargo, la honestidad intelectual sí existe. Consiste en reconocer los hechos aunque contradigan nuestras propias creencias, verificar antes de publicar, distinguir información de opinión y permitir que la audiencia conozca la realidad completa para formar su propio juicio.

En una República sana, el periodismo no debe ser un brazo del gobierno ni de la oposición. Debe ser un contrapeso del poder. Debe incomodar cuando sea necesario, denunciar cuando corresponda y reconocer los aciertos cuando existan.

En este Día del Periodista, el mejor homenaje no es para quien tiene más audiencia ni para quien grita más fuerte. El verdadero reconocimiento corresponde a quienes siguen ejerciendo el oficio con independencia, honestidad y valentía; a quienes entienden que la credibilidad no se compra, no se alquila y no se negocia.

Porque el periodismo puede equivocarse, pero cuando renuncia a la verdad para servir a intereses ajenos, deja de ser periodismo.

«La primera obligación del periodista no es con un gobierno, un partido o una empresa. Es con la verdad y con la sociedad que confía en su trabajo.»

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